Hace 25 años la ilustradora botánica Hélène Duplessis se quedó en Mariquita, el pueblo de la Real Expedición Botánica. Desde allí dibuja plantas con la paciencia con que se hace un retrato y enseña que lo que parece fácil casi nunca lo es.
Un niño de colegio miró la hoja que tenía enfrente y le dijo a su profesora: “¡Ay, profe, dibujar esa hoja, eso es fácil!”. Se sentó, empezó a dibujar y siguió dibujando. Después de un rato levantó la cabeza: “Ay no, profe, eso es muy complicado”.
La profesora era Hélène Duplessis, y cuenta la anécdota como quien explica todo su oficio: “Lo que nos parece sencillo a veces tiene una profundidad”.
Duplessis, de origen francés, es ilustradora botánica. Así se presenta, y añade otro nombre: “Soy Elena Pins también”. Se describe como artista plástica y visual desde 1990, y en sus perfiles enumera las herramientas con las que ha trabajado: lápiz, tinta, óleo, vitral, fotografía, papel maché. Hoy su materia son las plantas.
El pueblo más botánico
Hace 25 años vive en Mariquita, en el norte del Tolima. Para ella es “la ciudad más botánica de Colombia”, porque allí fue la cuna de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada, la que dirigió José Celestino Mutis.
La conversación fue en agosto de 2025, en el jardín de la Casa de la Segunda Expedición Botánica, bajo un árbol enorme que ella señala al responder por qué se quedó. “Yo me quedé aquí por esta casa”, dice. Y enseguida suma razones: la gente, “muy tranquila, muy bonita”; el clima; el agua, porque “aquí hay mucha agua”; y unas calles que le parecen un jardín. “Mariquita es como un jardín botánico, porque todas sus calles vienen muy adornadas con plantas, con flores. […] Todo eso me conquistó y me quedé”.
La casa, explica, es una fundación dedicada a conservar la memoria de la Expedición, pero no quiere que esa memoria se quede quieta. La historia, dice, debe servir “como un trampolín” hacia un futuro “donde las plantas van a tener realmente el sitio que le corresponde”.
Esa memoria también la lleva al papel. En su blog, “La ruta de los herbolarios, una herencia mutisiana”, publicó entre 2010 y 2023 láminas de plantas de la región, como el payandé, y entradas sobre Honda, Mariquita y Falan.
Retratar una planta
Cuando habla de su oficio, Duplessis no se queda en la técnica. La ilustración botánica, dice, “es el saber retratar la planta, pero también tenerle con mucho cuidado. No es solamente hacer una hoja de forma un poco genérica, sino realmente como cuando retratamos una persona”.
La comparación no es un adorno. Un retrato exige quedarse frente a alguien hasta ver lo que no se ve de inmediato. Con las plantas pasa igual: “La planta tiene muchos secretos. Cuando vamos a empezar realmente a mirarla, vamos a encontrar muchos detalles. Y entre más dibujamos, más encontramos detalles”.
Mientras lo dice, junta las yemas de los dedos frente a la cara; luego se lleva las manos al pecho. Lo que le gusta de este trabajo, explica, es que uno va “a entrar en una relación con esa planta”. Y esa relación pide tiempo: “Muchas veces uno empieza a dibujarla y se demora mucho más tiempo de lo que uno creía”.

También defiende el valor científico del dibujo frente a la cámara: “Muchas veces una foto no va a mostrar totalmente la flor”. Lo dice frente a un fotógrafo, y no suena a desafío sino a reparto de tareas: la foto captura un instante; el dibujo junta lo que se descubre en horas de observación.
En 2024 presentó a la convocatoria de Illustraciencia la obra “Tres ninfas de Pachylis nervosus”, en acuarela y lápiz de color, a partir de la observación de ese insecto en Mariquita.
Horas frente al cacao
Cuando la entrevistamos, en agosto de 2025, trabajaba en la planta del cacao. “Todos la conocemos y parece tan vista y revista”, decía, “pero tiene una flor tan compleja, que me he demorado horas y horas como para desentrañar sus formas, sus texturas, sus colores”. Con los dedos dibuja en el aire la forma de la flor.
Es la misma lección del niño y la hoja, ahora aplicada a ella: una flor que todos creen conocer y que le costaba horas. “Ha sido un gran aprendizaje”, dice. “Y así es con la ilustración botánica. Es una disciplina muy hermosa”.
Para conocer su obra, síguela en Instagram: @elenapinx.
